Continuamente nos encontramos ante la necesidad de recordar y el no poder hacerlo de forma efectiva es algo que a muchos nos preocupa, ya que puede afectar nuestra vida académica, laboral y personal.

Muchos recurrimos a técnicas personales para procurar hacerlo, sin embargo, cabe la interrogante sobre ¿cómo podemos memorizar más rápido? Y es que memorizar es una de las habilidades más importantes para nosotros y forma parte de nuestras habilidades cognitivas.

Cada persona es única y por consiguiente su proceso de memorizar también lo es. En otro orden de ideas, la memoria de cada persona es un proceso único y personal. Constantemente recurrimos a diversos elementos que nos ayudan a grabar en nuestro cerebro cosas que debemos recordar.

Sin embargo, a lo largo de la historia de la humanidad, este arte puede ser tan congénito como el simple hecho de hablar o caminar. Y para unos puede resultar difícil, mientras que para otros puede ser innato.

Aquí te presentamos 5 técnicas que te ayudarán en esto.

 

1.- Repite la información en voz alta

Si estas leyendo, repítelo en voz alta, esto hará que tu cerebro exteriorice tus pensamientos dándole forma a las palabras. De este modo resultará mucho más sencillo recordar.

Los conocimientos se grabarán mejor en tu cerebro al recibir la información por dos vías, la visual y la auditiva.

 

2.- Aplica la técnica del Chunking

Esta técnica consiste en memorizar en pequeños grupos o unidades de informaciones complejas. Pues, dividiendo en pequeñas partes o por categorías lo que se debe memorizar, resulta más fácil recordarlo.

 

3.- La técnica del encadenamiento

Esta es aplicable cuando tienes que memorizar una serie de elementos diferentes que no tienen relación entre sí.

La utilizas al formar una frase o concepto donde crees una oración compuesta de los aspectos que debes recordar. De modo tal, que al memorizar la idea puedas retener cada uno de los conceptos.

 

4.- Asocia lo nuevo con lo viejo

Relacionar la idea nueva con algo que hayas aprendido antes o hacer analogías te ayuda a recordar un concepto reciente que desees retener.

Si acabas de aprender algo y lo asocias con aquello que ya sabias, en el momento que olvides la información nueva podrás evocarla con facilidad, gracias a la asociación que previa que hiciste.

 

5.- Usa nemotécnica

Esta técnica consiste en realizar acrónimos o usar una palabra elegante para denominar algo. Es decir, formar una palabra con las iniciales o primeras silabas del material a memorizar.

Ya que es muy útil recordar palabras por medio de la sustitución de un término que resulte más cómodo.

 

Finalmente enseña y aplica, es aconsejable que si estás estudiando un tema bastante complejo y que debes dominar a la perfección pongas en práctica lo que has aprendido, de esta manera podrás consolidar los nuevos conceptos y teorías.

Recuerda que la mejor forma de aprender es enseñándolo, y este es el método más antiguo que hay. Pues, el 90% lo aprendemos cuando utilizamos esos conocimientos inmediatamente o le enseñamos a otros. Nos leemos en la próxima.

 

Fuente: Emprende joven

¿No entiendes lo que lees? Evita ese problema, te damos algunos consejos para mejorar tu comprensión de lectura.

 

Leer es un hábito que debemos adquirir todos, ya que trae muchos beneficios. Además al ingresar a la universidad nos veremos obligados a leer gran cantidad de información, la cual nos ayudará a entender algunos temas de las asignaturas. Debes estar preparado para ese momento.

 

Es necesario tener velocidad en la lectura, pero también es indispensable que la comprendas. Te damos algunos consejos para mejorar tu comprensión de lectura.

 

Lee

Leer constantemente es importantísimo. Debes practicar para que poco a poco mejores la comprensión. Te recomendamos que leas temas que te interesen, así no te aburres y terminar el libro.

 

Lenguaje

Comienza a leer textos sencillos con un vocabulario coloquial, luego lee texto más especializado. Alterna la complejidad del lenguaje. De esta manera aumentarás tu vocabulario y te acostumbrarás a diferentes textos.

 

Notas

Algunos libros son muy complejos, ya sea por la cantidad de personajes o datos importantes que necesitas recordar para continuar leyendo. Es recomendable que hagas algunas anotaciones, así podrás repasar los hechos que ya leíste.

 

Lee despacio

Para mejorar tu comprensión lectora, debes leer despacio cada línea. Así te sentirás obligado a entender oración por oración.

 

Pausas

Haz una pausa cada párrafo, para continuar tu lectura. Analiza lo leído para asegurarte que lo entendiste.

 

Tranquilidad

Es necesario que leas en un lugar tranquilo para que puedas concentrarte. Toda tu atención debe estar en la lectura. Lee en silencio y sentado, disfruta lo que lees así es más fácil comprenderla.

 

Preguntas

Cuando termines de leer, debes realizarte preguntas sobre el entorno del texto. La idea es que recuerdes lo sucedido. Así podrás darte cuenta si la comprendiste.

 

Diccionario

Es importante tener un diccionario cada vez que leamos. Algunas veces no conoceremos el significado de algunas palabras, por esa razón no podremos interpretar la lectura de manera correcta. El diccionario te ayudará a saber el significado y además aprenderás nuevas palabras.

 

Poco a poco y con la práctica comprenderás todos los textos a la perfección. Luego de lograr comprenderlos, debes mejorar la velocidad de tu lectura. De esta manera podrás leer cualquier libro sin ningún problema. ¡Disfruta el hábito de la lectura!

¿Qué quiero cambiar?, ¿hacia donde voy? ¿cómo puedo mejorar mis hábitos de vida?

Estas son algunas de las preguntas que surgen cada año en nuestra mente y que nos motivan a hacer una lista de propósitos que simbolice un nuevo comienzo.

Hacer ejercicio, aprender un nuevo idioma, viajar, ahorrar, comprar algo que queremos, estudiar más, son algunas de las metas con las que solemos empezar cada año, pero ¿qué tanto las cumplimos? Lamentablemente, con el pasar de los meses sucumbimos ante los obstáculos, y todo lo que queríamos se queda en simples intenciones.

No es extraño entonces que muchos de estos propósitos se repitan una y otra vez y que cada año pronunciemos victoriosas ¡Esta vez sí!

Para que esto no siga ocurriendo y puedas cumplir todo lo que te propones, te damos algunos consejos que te ayudarán a planear mejor tus objetivos de año nuevo.

1. Tómate tu tiempo

No esperes hasta el año nuevo para reflexionar sobre lo que quieres. Es importante que los cambios que decidas hacer en tu vida no dependan de otros, encuentra la motivación en ti mismo y evita las presiones externas. Busca un espacio de soledad para pensar y escribir tus propósitos.

 

2. Elige objetivos alcanzables y medibles

Ser realista es la clave para que tu lista de propósitos no quede en el olvido. Si quieres empezar a ahorrar no pretendas guardar el 30% de tus ingresos, empieza con un 5% o 10% y ve aumentando poco a poco, lo mismo aplica para el ejercicio, si nunca has hecho deporte no pienses en entrenar cuatro veces a la semana porque pronto perderás el entusiasmo.

 

3. Sé específico y coherente

Hacer ejercicio es un propósito válido pero vago. Asigna tareas o acciones para cada objetivo que te permitan medir los resultados. Por ejemplo, ‘hacer ejercicio dos veces a la semana’ o ‘estudiar todos los días una hora’, así puedes tener un registro de tus actividades y tomar acciones de mejora cuando te estes desviando de la meta.

 

4. Conoce tus limitaciones

Si tu voluntad no es lo suficientemente fuerte, evita presionarte a hacer cosas que no deseas, busca algo que realmente te motive y recompensa tus logros. Comparte con tus amigos y familiares tus metas, ellos pueden recordártelas y motivarte a alcanzarlas.

 

5. Realiza seguimiento de tus resultados

Una de las razones por las que nuestra lista de propósitos fracasa es porque sólo volvemos a pensar en ella a final de año. Establece tiempos de cumplimiento para cada objetivo y revisa los avances de tu lista cada dos o tres meses.

 

Si tu lista de propósitos se convierte en una camisa de fuerza, es mejor que replantees tus objetivos y repitas el ejercicio de forma más consciente, teniendo en cuenta estos consejos.

Esperamos estos 5 consejos los puedas llevar a la práctica y así poder cumplir tus propósitos, nos leemos el próximo año, felicidades.

Administración, medicina, derecho, contabilidad… Tantas carreras profesionales, pero ¿no sabes cuál elegir? Para tomar la decisión correcta, es necesario que tengas claro cuál es tu vocación, tus intereses, tus habilidades y cuáles son tus perspectivas de desarrollo laboral que esperas.

 

La elección de tu carrera es una decisión muy importante que tienes que meditar, por ello necesitas de tiempo y dedicación.

Comencemos por definir el concepto habilidad: una aptitud natural que desarrolla el ser humano para desempeñar alguna actividad de una manera eficiente.

 

Por otro lado, la vocación es la inclinación de cada uno hacia alguna profesión u oficio de acuerdo a nuestras habilidades o destrezas. La vocación no es algo natural, es algo que vamos adquiriendo con la experiencia y se basa en nuestros gustos, intereses, aptitudes y cómo los desarrollemos. Es un proceso de aprendizaje que tenemos a lo largo de nuestra vida.

 

Las habilidades vocacionales se dividen en diferentes tipos de acuerdo a la profesión u oficio a la que nos dediquemos, las más representativas son:

 

Habilidades técnicas.  Aquellas que por lo general su enseñanza es simple, no se basan en conceptos o teorías académicas, sino más bien se aprenden y perfeccionan en el puesto de trabajo. Por ejemplo, la persona que cambia los neumáticos de un automóvil no estudió una carrera profesional pero perfecciona esa actividad con la práctica.

 

Tenemos también las habilidades sociales, que se basan en las relaciones interpersonales, tratar con clientes y la interacción con el público. Las personas con este dominio de habilidad les es fácil resolver problemas, dirigir un grupo en equipo, motivar a sus compañeros de trabajo y ser un ejemplo para el resto. Muchas habilidades sociales no se aprenden en un entorno profesional y se desarrollan a través de relaciones mucho antes de la educación formal.

 

Dentro de la orientación educativa los alumnos reciben ayuda a través de los profesores para lograr un mejor conocimiento de sí mismos en cuanto a habilidades y aptitudes con información sobre las alternativas que se presentan durante sus estudios.

 

La orientación educativa también le da una perspectiva más personal al profesor, en cuestiones vinculadas a la salud laboral y la carrera profesional, lo cual les ayudará a la hora de tratar esos aspectos que tienen una incidencia directa en los alumnos.

 

Existen diferentes herramientas como los test vocacionales, los cuales se encargan de evaluar tus intereses y habilidades vocacionales en todas aquellas actividades y campos de la vida laboral tales como: artístico, biológico, humanista, mecánico, comercial, letrado, ecológico, social, geográfico, matemático, etc. También te ayudan a evaluar tu perfil personal, es decir en base a esos resultados, los campos en los que mejor te desempeñarías.

 

Si aún  decides qué es lo que quieres estudiar, tener en mente estos consejos y esta información te ayudará a despejar y tener más claro el panorama de esta decisión que sin duda alguna forjará tú futuro y vida profesional.

 

Recuerda que la elección de tu carrera no es una decisión que se toma a la ligera,  es un proceso que reflejará tus expectativas vocacionales y laborales para llegar al éxito; es una decisión para toda la vida.

 

Fuente: www.utel.edu.mx

Tomar clase en línea puede ser desgastante, tanto o más que una jornada de estudio presencial. Estos consejos le ayudarán a disminuir el agotamiento mientras estudia desde casa.

 

Me distraigo con facilidad”, “me da pereza”, “necesito estar en un aula” y “no sé cuándo tomar pausas” estos son algunos de los problemas comunes de los estudiantes que se enfrentan a cursos en línea. Situaciones como la cuarentena por COVID-19 complican el estado anímico y físico de los alumnos aún más, puesto que al estrés académico se le añade el estrés del encierro y la posibilidad de contagio.

 

“Todos los que estábamos acostumbrados a la presencialidad (a tener horarios determinados y una rutina) hemos tenido que cambiar abruptamente a la virtualidad, que implica estar horas sentados frente a un computador”, afortunadamente, existen muchas formas de mitigar estos problemas y sobrellevar la coyuntura.

 

Asegura tu bienestar

“Es más fatigante estar frente a un computador que permanecer en la presencialidad”. Esto se debe a que la pantalla pude cansar la vista, los alumnos tienden a asumir posturas corporales inadecuadas, muchos aparatos están hechos sin ergonomía, la ansiedad puede inhibir el impulso de hidratarse o levantarse de cuando en cuando y los movimientos monótonos, como escribir en el teclado o presionar el mouse, provocan estrés muscular.

 

En primer lugar, es importante reposar periódicamente los ojos, ya que esto evita que se resequen y sirve para relajar los músculos de la visión. Es recomendable conseguir un buen monitor y ajustar la configuración de la computadora. También se debe parpadear y alejar la vista de la pantalla con regularidad.

 

En lo que respecta a la postura y la ergonomía, se recomienda conseguir una silla ajustable y creada especialmente para no esforzar las partes del torso, especialmente la espalda. Además, no todas las computadoras son ideales a la hora de trabajar cómodamente. Idealmente, la pantalla debería estar a la altura de sus ojos, inclinada adelante o hacia atrás si lo necesita, y el teclado debería estar colocado de tal manera que usted pueda descansar los antebrazos sobre la superficie de trabajo, sea un escritorio o una mesa.

 

En el caso de los portátiles, que en la mayoría de los casos sólo permiten o un teclado sobre la mesa o una pantalla a la altura de la vista, se sugiere utilizar una base que permita elevar la pantalla hasta la altura de la vista y conseguir un teclado extra que funcione por puerto USB y un ratón independiente. Así, todos los elementos de trabajo estarán justo en la posición más ergonómica posible.

 

Para disipar el estrés y la ansiedad, los métodos más eficaces son regular los factores ambientales de la zona de trabajo, las pausas activas, la correcta hidratación y un buen descanso. Lo ideal es tomar un vaso de agua cada 20 o 25 minutos (lo cual equivaldría a unos 2 o 3 litros a lo largo del día), tener un lugar de estudio fijo, fresco y bien aireado; hacer estiramientos (particularmente del cuello, las muñecas, los brazos, la espalda y las piernas) y dormir al menos siete horas completas.

 

Todos esos factores contribuirán a mejorar la concentración y a evitar la aparente necesidad de distraerse. En cuanto a la salud mental específicamente, lo mejor que puede hacer es evitar aislarse y dedicar el ocio a sus proyectos personales. Comunicarse con sus amigos y familiares es una forma de evitar la soledad durante la pandemia, emplear el tiempo en temas que le apasionan es un modo eficaz de mantener un buen ánimo y la mente ocupada.

 

Nos leemos en la próxima

 

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